Esto es lo que necesitas saber: El grupo de trabajo de la ONU sobre Afrodescendientes acaba de terminar su visita a México y fue claro: el racismo y la discriminación siguen vivos, especialmente contra los afromexicanos. No basta con el reconocimiento en la Constitución, hay que pasar a los hechos.
Isabelle Mamadou, presidenta de este grupo de expertos de la ONU, dijo que el color de piel todavía se usa como “criterio de sospecha” en retenes, operativos migratorios, estaciones de autobuses y aeropuertos. O sea, el perfilamiento racial es parte del día a día. Además, no hay datos suficientes sobre cuántos afromexicanos desaparecen, migran o acceden a la justicia, lo que hace más difícil crear políticas que realmente los protejan.
Junto a Catherine Namakla, Mamadou explicó que los afromexicanos siguen enfrentando barreras para acceder a servicios básicos, justicia, representación política y hasta para cuidar su entorno. También advirtieron que muchas veces quedan invisibles en las estadísticas oficiales, lo que “perpetúa las desigualdades”.
Las expertas de la ONU reconocieron avances, como la reforma constitucional y un poco más de visibilidad, pero advirtieron que si no se implementan cambios reales, todo se queda en promesas vacías. El llamado fue claro: urge cambiar leyes, planes educativos y crear instituciones que realmente respondan a las necesidades de estas comunidades, además de escucharlas directamente.
Durante su visita, escucharon a comunidades que piden una nueva relación con el Estado, basada en justicia, desarrollo y participación real. Según la ONU, no se puede tratar a los afromexicanos igual que a los pueblos indígenas; se necesitan políticas y enfoques hechos a la medida, siempre con la voz de los afectados en el centro.
El reporte completo de la visita de la ONU se presentará en septiembre y octubre ante el Consejo de Derechos Humanos. ¿El reto? Que México pase del discurso a la acción y salde una deuda histórica con los afromexicanos.