Cada día, la zona metropolitana de Puebla registra cerca de 1.2 millones de viajes en transporte público. Pero ojo: más de la mitad de esos traslados dependen de combis y microbuses, un sistema saturado que ya no da para más.

El Plan de Movilidad Urbana de Puebla revela que las rutas están duplicadas, las unidades van llenas a tope y la velocidad promedio es de solo 23.4 km/h. El pico máximo de presión ocurre entre las 7 y 8 de la mañana, con más de 123 mil viajes en solo una hora, lo que genera embotellamientos y tiempos de traslado eternos.

Además, muchas rutas se pisan unas a otras en las mismas avenidas, saturando los ejes viales, mientras que algunas zonas periféricas siguen sin transporte suficiente.

Aquí es donde entra el Cablebús, un sistema de transporte por cable que funciona independiente del tráfico y promete conectar los principales polos de empleo, educación y servicios en Puebla. Por ejemplo, alrededor de las estaciones proyectadas trabajan más de 43 mil personas en un radio de 500 metros.

El Cablebús podría reducir la presión sobre las combis y microbuses en horas pico, mejorar la movilidad y acercar a miles de poblanos a sus trabajos y escuelas.

El reto es grande: el sistema actual tiene 95 rutas y 69 ramales, pero el Gobierno estatal planea reorganizarlo en 164 rutas únicas para mejorar la conectividad.

La conclusión es clara: Puebla necesita sistemas masivos que muevan más gente usando menos espacio. El Cablebús no solo es una opción, sino una oportunidad para descongestionar la ciudad y hacer que moverse sea menos un dolor de cabeza.