Cuatro gamers en San Francisco le están dando un buen susto a Sony por no aclarar que sus juegos digitales son solo licencias, no propiedad real. La bronca empezó porque la ley californiana AB 2426, vigente desde principios de 2025, exige que las tiendas digitales sean súper claras sobre esto. Pero según la demanda colectiva, la advertencia en la PlayStation Store es tan chiquita que nadie la nota y la gente cree que compró el juego para siempre, como si fuera un disco físico.

El tema explotó justo después de que en mayo de 2026 Sony cerró los servidores de Destruction AllStars, un juego exclusivo de PS5. Ahora solo queda un modo para un jugador que desaparecerá el 25 de noviembre, dejando el juego completamente inútil para quienes lo compraron.

Este problema no es nuevo: en 2023 Ubisoft apagó los servidores de The Crew y eso inspiró la ley AB 2426. Además, el movimiento Stop Killing Games está presionando para que las editoras permitan que las comunidades mantengan sus propios servidores o jueguen offline sin depender de las empresas.

Pero Sony no solo tiene este lío: también enfrenta otros juicios en 2026. Por ejemplo, un acuerdo preliminar de 7.85 millones de dólares por prácticas antimonopolio que afectaron la venta de códigos digitales entre 2019 y 2023, y otra demanda por supuestos sobreprecios en la PS5 durante la crisis de aranceles.

Mientras los tribunales deciden si Sony debe cambiar términos como “comprar” por “obtener licencia”, este caso podría cambiar para siempre cómo entendemos la compra de juegos digitales y la transparencia que merecemos. ¿Será el fin de las sorpresas desagradables en tu biblioteca virtual?