El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, no se guardó nada y aseguró que quienes están en contra del cablebús son miembros de Morena que dejaron la ciudad cuando gobernaba Claudia Rivera. Durante una supervisión en la Gran Avenida, Armenta dijo que estos perfiles, de su propio partido, están detrás de una campaña para frenar este sistema de transporte masivo, movidos por intereses políticos y personales.

Esto es lo que necesitas saber: el 19 de junio se reveló que un grupo político ligado a la pasada administración municipal está detrás de este complot. Armenta fue claro: “Los que están en contra del sistema de cable son los que no pavimentaron las calles de la ciudad, y también son de mi partido”.

El gobernador defendió el proyecto como una opción sustentable y criticó que se use el discurso ambiental para bloquear la obra. “Ellos que abandonaron el cuidado de la ciudad, son los que cuando nosotros cortamos para hacer la calle completa, nos acusan de ecocidio”, dijo.

La pelea se puso intensa el 18 de junio en el Cabildo, cuando la aprobación para ceder cuatro predios estatales estuvo a punto de fracasar por la abstención y ausentismo digital de dos regidoras.

Además, la campaña contra el cablebús lleva más de cinco meses y ha contado con exfuncionarios como Armando Pliego Ishikawa y Jaime Carcaño, quienes han encabezado críticas en redes y foros, alegando protección de áreas verdes. También se sumaron activistas y grupos estudiantiles de la BUAP, que incluso promovieron la toma de la Torre de Rectoría para presionar contra la obra.

A pesar de todo, el Cabildo aprobó la entrega de terrenos clave en el Parque Biblioteca, Parque Juárez, Cerro de Amalucan y la intersección de la 11 Sur con Boulevard Carmelitas.

La administración estatal confirmó que el proyecto sigue en marcha, con estaciones intermodales que conectarán con la Red Urbana de Transporte Articulado para aliviar la saturación vehicular en la ciudad. Así que, aunque hay ruido, el cablebús sigue su camino para transformar la movilidad en Puebla.