Este martes 30 de junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos dijo “no” a la orden ejecutiva que Donald Trump firmó el 20 de enero de 2025 para restringir la ciudadanía automática a bebés nacidos en suelo estadounidense.
La movida de Trump buscaba que solo los hijos de ciudadanos o residentes legales pudieran ser reconocidos como ciudadanos al nacer, dejando fuera a hijos de inmigrantes en situación irregular o con visas temporales. Pero la Corte, con seis votos contra tres, reafirmó que la ciudadanía por nacimiento sigue vigente para casi todos los nacidos en EE.UU., salvo casos muy específicos como hijos de diplomáticos.
El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, lo dejó claro: la 14ª Enmienda garantiza que “la ciudadanía es el derecho a tener derechos” y que esa promesa sigue firme. Incluso Brett Kavanaugh, juez conservador, se unió a la mayoría, aunque con otro argumento legal.
Si la orden de Trump hubiera entrado en vigor, hasta 250 mil bebés al año podrían haber perdido la ciudadanía automática, complicando la vida de millones de familias. Pero gracias a que tribunales federales la bloquearon desde el principio, esa amenaza nunca se concretó.
Esto es lo que necesitas saber: la Corte Suprema mantiene la tradición de más de un siglo que protege la ciudadanía por nacimiento, un derecho que sigue siendo clave para millones en EE.UU. y que pone un freno a políticas que podrían dividir aún más a la sociedad.