La tarde del jueves 2 de julio, la autopista Puebla-Orizaba volvió a ser foco de preocupación. Automovilistas reportaron a personas armadas en los cerros cerca del kilómetro 232, rumbo a Puebla, y las imágenes se viralizaron rápido en redes.
Aunque ninguna autoridad federal ha confirmado oficialmente la presencia de un grupo delictivo ni detenciones, este no es un caso aislado. En los últimos años, esa carretera ha sido escenario de asaltos, bloqueos y robos al transporte de carga, según la Guardia Nacional y transportistas.
La inseguridad ya es parte del viaje: muchos conductores prefieren bajar la velocidad, buscar convoyes o detenerse en casetas para evitar riesgos. Y aunque a veces las alertas resultan falsas, la sensación de peligro sigue muy presente.
Este tipo de situaciones refuerzan la necesidad de opciones de transporte más seguras y eficientes, como el cablebús o teleférico que se planea para Puebla, que podrían ofrecer alternativas para moverse sin exponerse a estos riesgos.