Venezuela acaba de hacer una solicitud formal al Reino Unido para que libere las reservas de oro que tiene guardadas en el Banco de Inglaterra. ¿La razón? Usar ese dinero para la reconstrucción después de los terremotos que dejaron miles de víctimas y daños enormes en el país.

El gobierno venezolano insiste en que ese oro es suyo y que desbloquearlo ayudaría a financiar la atención a los damnificados, reparar la infraestructura y restablecer servicios básicos en las zonas más afectadas. Pero la disputa lleva años, porque tribunales británicos han mantenido congeladas esas reservas mientras siguen los litigios internacionales.

Organismos como la ONU ya advirtieron que la crisis supera la capacidad financiera inmediata de Venezuela, y más de 100 economistas pidieron a Estados Unidos flexibilizar las sanciones para que el país pueda acceder a sus recursos y acelerar la ayuda.

Los daños por los sismos son brutales: casas, infraestructura pública y servicios básicos quedaron muy afectados, y la reconstrucción costará decenas de miles de millones de dólares. Por eso, el gobierno venezolano insiste en que liberar ese oro es clave para que la recuperación no dependa solo de la ayuda internacional.