El proyecto del coche Olinia, que se supone es un orgullo poblano, está en medio de un enredo. Resulta que el gobierno, a través de Secihti, entregó un contrato por 5 millones de pesos para el diseño del vehículo a Rocketel SAPI, una empresa de telefonía con oficina en una casa en Mérida, Yucatán.
Este contrato se firmó el 14 de abril de 2025 con el número de oficio HS20/DGM-036-0/2025. Lo curioso es que Rocketel no fabrica coches, sino que se dedica a telefonía celular, y su socio mayoritario, Adrián Aguirre Palme, vive en Park City, Utah, donde tiene una empresa que hace elevadores para ski.
Esto choca con lo que se había dicho: que el Olinia sería desarrollado por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y del Tec de Puebla, lo que le daba un toque local y educativo al proyecto.
Además, la dirección de Rocketel es una casa verde en la calle 23 número 198, interior 4, colonia San Miguel, Mérida, que no parece un laboratorio para pruebas industriales.
Cuando se pidió más info sobre los gastos, pruebas de seguridad, especificaciones y tiempos de producción, Secihti se negó a dar detalles, alegando que eso dañaría la “ventaja competitiva”.
Esto es lo que necesitas saber: el Olinia sigue siendo un proyecto con potencial para mejorar el transporte en Puebla, pero la falta de transparencia y la conexión con una empresa ajena al sector automotriz y a la región generan dudas que deberían aclararse para que el proyecto avance con confianza.