Michaela Rylaarsdam, creadora de contenido para adultos, fue condenada a cuatro años de prisión en California tras declararse culpable por la muerte de un cliente durante una sesión privada con prácticas fetichistas.
El hombre, que había pagado más de 11 mil dólares para una experiencia extrema, murió por asfixia cuando la situación se salió de control. Aunque ambos acordaron la sesión, la ley considera que el consentimiento no exime de responsabilidad en casos de daños graves o muerte.
La sentencia llegó tras un acuerdo con la fiscalía y la aceptación de cargos por homicidio involuntario. Este caso abrió el debate sobre los límites legales y éticos en actividades de riesgo entre adultos.