El pasado 14 de mayo, Bárbara N, una niña de 9 años y alumna de tercer grado en el Colegio Humboldt de Puebla, sufrió una caída dentro de las instalaciones que le dejó dos vértebras fracturadas. La pequeña pisó una tapa mal colocada que cubría una cisterna vacía de más de dos metros de profundidad y cayó hasta el fondo.

Lo que debería haber sido un accidente atendido rápido, se complicó por la falta de protocolos claros, según denuncia la mamá de Bárbara. Tras la caída, la menor fue sacada por personal de mantenimiento sin inmovilización ni paramédicos, y la familia tuvo que insistir para que se pidiera una ambulancia. La mamá recuerda que al principio solo le dijeron que su hija se había resbalado, sin detalles claros, y que cuando llegó a la escuela se encontró con la gravedad del accidente.

Los médicos advirtieron que las fracturas podrían haber sido mucho peores y que la niña tendrá que estar bajo vigilancia médica por años, ya que su columna aún está en desarrollo y hay riesgo de complicaciones.

Por su parte, el Colegio Humboldt reconoció el accidente y aseguró que reforzó sus protocolos de emergencia en el plantel de Cuautlancingo. En un comunicado dirigido a los padres, el colegio afirmó que Bárbara recibió atención inmediata y que el seguro escolar cubre los gastos médicos, además de mantener contacto constante con la familia para apoyar la recuperación.

Esto es lo que necesitas saber: el accidente ocurrió hace más de un mes, la familia denuncia fallas en la atención y falta de responsabilidad a largo plazo, mientras que el colegio defiende la respuesta y cobertura médica. Un recordatorio de que la seguridad en las escuelas debe ser prioridad para evitar tragedias y garantizar atención rápida y adecuada cuando algo pasa.