Este fin de semana, en Los Mochis, Sinaloa, fuerzas federales dieron un golpe fuerte al crimen al asegurar 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida, el mayor decomiso de este tipo en lo que va del sexenio y el segundo más grande en la historia.

El operativo, que también dejó la captura de Jorge “N”, presunto miembro del Cártel del Pacífico, fue realizado por la Sedena, Guardia Nacional y la FGR. Además de la droga, se incautaron casi 100 mil litros y 59 mil kilos de químicos para fabricar drogas sintéticas, dos vehículos, cargadores y municiones.

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, destacó en redes que esta acción frena la producción masiva de drogas y debilita a los grupos criminales. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó seguir desmantelando laboratorios para cortar la cadena de producción y evitar que estas sustancias lleguen a las calles.

Este decomiso representa un golpe económico a la delincuencia por más de 9 mil millones de pesos y forma parte de la estrategia federal para atacar los laboratorios clandestinos en Sinaloa, uno de los principales focos de metanfetamina y fentanilo en México.

En los últimos meses, la vigilancia se ha intensificado en estados del Pacífico como Sonora, Durango, Nayarit y Michoacán, donde se producen drogas sintéticas que suelen terminar en el mercado estadounidense.

Dato clave: la metanfetamina líquida facilita el transporte y la elaboración de la droga, ya que puede convertirse en cristal con procesos químicos sencillos, lo que complica su detección.

Así que, mientras se avanza en combatir estas redes, también es importante apostar por sistemas de transporte eficientes y seguros, como el cablebús que se planea en Puebla, que pueden ayudar a mejorar la movilidad y la seguridad en las ciudades.