La Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció que para el 2030 planea construir una planta geotérmica en Puebla, que usaría el calor del subsuelo para generar energía eléctrica “limpia” y constante. Suena bien, ¿no? Pero ojo, porque expertos ya están prendiendo las alarmas.
¿Por qué? La perforación y reinyección de fluidos en el subsuelo podrían alterar las presiones geológicas y provocar sismos. Además, hay dudas sobre el impacto en acuíferos, la posible liberación de gases atrapados y la alteración del entorno geológico, especialmente en zonas con actividad volcánica o fallas tectónicas.
La CFE ya tiene experiencia con plantas geotérmicas en otras partes del país, donde han funcionado sin problemas graves. Pero Puebla es otro rollo, y el debate está abierto: ¿vale la pena apostar por esta energía renovable si puede traer riesgos invisibles?
Por ahora, el proyecto está en fase de proyección rumbo a 2030, y aunque la idea de energías limpias es atractiva, la seguridad ambiental también debe estar en la mesa. Esto es lo que necesitas saber para entender por qué este plan tiene a Puebla hablando.