La noche del lunes 29 de junio, justo a la medianoche, un grupo de fans mexicanos se plantó afuera del hotel donde se concentraba la Selección de Ecuador en Santa Fe, con una misión clara: hacer ruido y que el rival no pegara ojo antes del partido de dieciseisavos de final en el Estadio Ciudad de México.

Con garrafones, megáfonos, platillos y hasta sartenes, los seguidores mexicanos armaron una auténtica serenata sonora, tocando cláxones y haciendo rugir motores. Ni la lluvia ni la llegada de la policía con escudos lograron detenerlos; solo lograron que la fiesta se dispersara después de la media noche.

La delegación ecuatoriana, tras un viaje de casi nueve horas, pidió ayuda a las autoridades y hasta sugirió cambiar de habitación, pero no había espacio disponible. La estrategia del “jugador número 12” mexicano, convocado por Javier Aguirre, fue clara: darle la mínima ventaja a Ecuador con esta movida.

Esto es lo que necesitas saber: la afición mexicana se hizo presente desde antes del partido, demostrando que el apoyo va más allá de las gradas. Aunque la policía intervino, la energía y el ruido no pararon hasta bien entrada la noche. En Santa Fe, la fiesta no se detiene.