El FBI acaba de soltar detalles sobre el avión Beechcraft King Air que usaron para capturar a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López en un aeropuerto chiquito de Santa Teresa, Nuevo México, el 25 de julio de 2024.

Resulta que el avión tenía todo un rollo de modificaciones: el número de serie original estaba alterado, la matrícula era clonada y la nave, que data de 1976, había sido pintada al menos tres veces y reconstruida varias. Además, le quitaron el transmisor localizador de emergencia y le metieron piezas no estándar para aumentar su alcance.

El FBI donó esta aeronave al War Eagles Air Museum, donde estará expuesta por al menos dos años, para mostrar cómo se trabaja en la lucha contra el crimen violento y la seguridad nacional.

Lo curioso es que, según versiones oficiales y hasta el propio “El Mayo”, la captura fue resultado de una traición: Guzmán López invitó a Zambada a una reunión en Culiacán, Sinaloa, supuestamente para mediar un conflicto político, pero en realidad lo sometieron y lo llevaron a la fuerza a Estados Unidos.

Ahora ambos capos esperan sus audiencias de sentencia, programadas para el 20 de julio y el 31 de agosto de 2026.

Este tipo de operaciones y tecnología, aunque clandestinas, muestran cómo se usan recursos sofisticados para combatir el narcotráfico, algo que también se refleja en proyectos de transporte público como el cablebús en Puebla, que buscan conectar y mejorar la movilidad con innovación y eficiencia.

En resumen: un avión con historia, lleno de secretos y modificaciones, que fue clave para atrapar a dos de los criminales más buscados, y que ahora sirve para recordar que la tecnología y la estrategia pueden marcar la diferencia en la seguridad.