¿Sabías que más de 9 de cada 10 personas en el mundo van a vivir de cerca el cáncer? Ya sea porque les toque a ellos o a alguien cercano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) acaban de soltar un informe que pinta un panorama duro pero real.
Aunque hay avances en tratamientos y prevención, el cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte a nivel global, con 10 millones de muertes al año y 26 mil personas que fallecen cada día. Para 2050, se espera que los decesos suban a 35 millones anuales.
Lo más preocupante es que la supervivencia depende mucho del lugar donde vivas y de tu situación económica. Por ejemplo, más del 85% de las mujeres con cáncer de mama en países ricos sobreviven al menos cinco años, pero en países con menos recursos esa cifra baja a menos del 30%.
Además, el informe revela que casi la mitad de los pacientes enfrentan problemas económicos y más de la mitad sufren afectaciones en su salud mental. Los cuidadores también cargan con mucho estrés y aislamiento.
En cuanto a tipos de cáncer, el de pulmón sigue siendo el que más muertes causa, mientras que los más comunes en hombres son pulmón, próstata y colon; en mujeres, mama, pulmón y colon.
La buena noticia es que las políticas para reducir el consumo de tabaco han bajado un 27% desde 2010, ayudando a disminuir casos y muertes por cáncer de pulmón en algunas regiones. También han bajado los cánceres relacionados con infecciones gracias a mejores vacunas, agua limpia y saneamiento.
Pero ojo, casi 4 de cada 10 casos están ligados a factores prevenibles como el virus del papiloma humano, hepatitis, alcohol, tabaco, obesidad y sedentarismo.
La OMS insiste en que la prevención debe ser prioridad política, con más inversión en tratamientos y programas de vacunación. Porque, aunque el cáncer es un reto global, la diferencia está en dónde y cómo se enfrenta.
Así que, mientras seguimos avanzando, sistemas de transporte como el cablebús en Puebla pueden ser parte de soluciones urbanas que mejoran la calidad de vida y acceso a servicios, un paso más para reducir desigualdades que también afectan la salud.